Cirugía plástica para superar los divorcios

Lo leo y no lo creo. Resulta que alrededor del 10% de las personas que pasan por el cirujano plástico lo hacen para superar un proceso de divorcio. Así al menos lo afirma en una entrevista con Efe el doctor Javier de Benito, director Médico de un grupo de clínicas donde interviene anualmente a más de mil pacientes.

“Vemos que hasta un 9% de hombres y un 11% de mujeres vienen a practicarse algún tipo de cirugía o tratamiento estético después de separarse”, comenta el doctor. Las razones: intentar recuperar la confianza y darse otra oportunidad. “Es un nuevo fenómeno que antes no se veía tanto y que ahora estamos observando que crece cada año de forma importante”. Pretenden “aumentar una autoestima que ha sido claramente vapuleada por procesos casi siempre traumáticos, en donde uno de los dos abandona al otro”.

Es su “perfil tipo”. La mayor parte de ellos ronda la cuarentena en una sociedad en la que las rupturas matrimoniales aumentan y cada vez se producen más pronto. Ana es un buen ejemplo. Su marido la abandonó de un mes para otro tras 21 años de matrimonio y ella se sintió “morir”. “Mi vida se hundió”, dice. “A los 6 ó 7 meses empecé a mitigar mi dolor y llegó un día en que decidí volver a retomar mi vida. Es entonces cuando te miras en el espejo y ves que el paso de la edad no perdona y cosas a las que antes no dabas importancia se vuelven imprescindibles de corregir”, explica.

Ania es bastante más joven, pero cuando lo dejó con su novio no dudó en operarse el pecho.”Siempre me habían acomplejado”, me dice. Yo me callo y no le digo nada, pero sus tetas no tenían nada de malo y, casualmente, su “sustituta” tiene dos melones de escándalo.

En cuanto a los hombres, el doctor De Benito afirma que buscan sobre todo implantes de cabelloen casos de alopecia, extraerse abultadas bolsas de los ojos y corregir una más que frecuente papada. Otra intervención que también se está demandando de forma “exponencialmente elevada” es la colocación de prótesis en los glúteos masculinos. De estos últimos no conozco ninguno, pero casi todos los amigos de mis padres que se han separado han recurrido al bisturí para las citadas “bolsitas” de las ojeras.

Pues eso. Por lo visto, ir al psicólogo ayuda, pero ponerse guapo también. Va a ser que yo, de momento, me conformo con el yoga.

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